miércoles, 11 de octubre de 2017

Geografía de Grecia



En la cuenca del Mediterráneo Oriental, los griegos ocupaban en la antigüedad el sur de la actual península de los Balcanes y las islas y costas de todo el Mar Egeo.
Su influencia también se extendía por el sur de Italia y Sicilia y otras partes del mar Mediterráneo.

La península helénica es el resto de un antiguo continente, que se fracturó a causa de las dislocaciones, temblores y erupciones volcánicas que sufre esta península.
                 
 Las zonas llanas están situadas entre montañas o montañas y mares, además los ríos son escasos y cortos. Predomina un clima mediterráneo, y la vegetación es pobre y en una fase de desforestación avanzada.
El suelo es poco fértil, la agricultura solo era factible en pocas llanuras, y en estas solo se cultivaba vid y olivo. No hay zonas mineras ricas (solo se podría mencionar el mármol de Paros, la plata de Laurión y el cobre de Eubea) y por el gran número de zonas montañosas  hace difícil las comunicaciones interiores.

Grecia se divide en varias partes, entre ellas: Grecia continental, meridional, insular, Peloponeso, y menor o en mayor medida la Grecia colonial.
En la Grecia continental está el norte y centro. El norte, al sur de Macedonia estaba la ciudad de Tesalia, ciudad montañosa atravesada por el Río Peneo y entre las montañas el Monte Olimpo. En el centro, al sur de Epiro se encontraban Etolia y Acarnania, y al sur de Tesalia estaban las regiones de Doride, Lócride y Fócide. Al sur de las Termópilas, la ciudad de Delfos, y al norte de Ática, Beocia y Tebas.
En la península del Peloponeso, se hallaban Corinto y Megara. Además en la costa oeste estaba la región de Élide (sede de los juegos olímpicos desde el 776 a.C.). Las ciudades más importantes de Arcadia son Mantinea y Tejea. Asímismo las ciudades más importantes de Argólide son Mecenas, Tirinto y Epidauro. Su capital era Argos. En Laconia existían las ciudades de Mesenia y su capital: Esparta. La Grecia insular está dividida por un gran número de islas divididas en dos mares distintos: el Mar Egeo y el Mar Jónico.
En el norte está la isla de Eubea donde las ciudades más importantes son Calcis y Eretria y al norte están las Islas Espóradas. Las Cícladas son una prolongación de la península Ática. Sus islas más importants son: Delos, Paros, Naxos, Milo y Tera. En las islas del Egeo oriental se encuentra al norte la Isla de Lesbos, la Isla de Quíos y Lemnos. Al sur están las Espóradas donde las islas más importantes son: Samos y Rodas. La mayor de las islas es la de Creta, con su ciudad más importante Cnossos.

En la Grecia colonial, los griegos se ocuparon Asia menor, zonas del Mar Negro, partes de Sicilia e Italia y el Mediterráneo occidental.
En Asia menor ocuparon la franja costera. En el norte se establecieron los eolios de Tesalia y Beocia, en el centro los jonios del Ática y Eubea, el sur los dorios del Peloponeso. En el Mar Negro se fundaron las ciudades de Bizancio, Calcedón y Queroneso (actual Crimea). En Sicilia llegaron al oeste y en Italia al sur. Las ciudades más importantes fueron Siracusa, Regio, Tarento y Síbaris. En el Mediterráneo occidental se dirigieron a costas de España y Francia como: Marsella y Málaga. También se dirigieron al norte de África: Náucratis (Egipto) y Cirene (región cirenaica).

GEOGRAFÍA DE LA GRECIA CLÁSICA

Grecia se encontraba en la parte meridional de los Balcanes incluyendo todas las islas del mar Jónico y las costas del mar Egeo y la costa de la actual Turquía.

En esta zona predomina el clima mediterráneo con veranos secos y calurosos,con una corta temporada de lluvias que hacía que la vegetación fuese pobre y que la tierra no fuese muy fértil.En algunas zonas se daban cultivos como el olivo y la vid.

No había muchas zonas donde extraer minerales mas entre estos se podría obtener plata de Laurión,el mármol de Paros y el cobre de Eubea.

3 mares eran los que bañaban las costas de la antigua Grecia (Mar Egeo,Mar Mediterráneo,Mar Jónico) facilitando el comercio.

 GEOGRAFÍA DEL NORTE

En el norte se encontraban las regiones de Macedonia y Epiro, y al su de Macedonaia se encontraba Tesalia que estaba formado por llanuras rodeada de montañas.También pasaba por allí el río Peneo y el monte Olimpo que era el pico mas grande de todo Grecia.

GEOGRAFÍA CENTRAL

Se encontraba Etolia y Acarnania con comarcas montañosas y costa escarpada.
En Etolia se encontraban los rios mas caudalosos , el mas importante fue Aqueloo.

Al sur de Tesalia estaba la region de Doride zonas de profundos valles en torno el monte Parnaso .

Había una llanura  ertil llamada  Beocia ,y su capital era Tebas . Beocia fue cuna de grandes poetas mas de todas las regiones griegas la mas importante fue Atica al sur de Beocia con los montes pentelico,Himetico ,Laurion y el Licabeto


 











GEOGRAFÍA DE GRECIA

Mapa de Grecia Antigua
Los griegos ocupaban en la antigüedad el sur de la actual península de los Balcanes y sus islas y costas de todo el mar Egeo.
La península helénica es el resto de un antiguo continente que por unas dislocaciones, las cordilleras se transformaron en islas y los valles en golfos. El clima se predomina con veranos secos y calurosos con una temporada de lluvias. La vegetación era pobre y se encontraba en un proceso de deforestación. 
En la Grecia continental, al norte estan las regiones de Macedonia y Epiro. Al sur de Macedonia se encuentra Tesalía, pais rodeado de montañas, atravesado por el rio Peneo. En el Centro, al sur de Epiro se encuentra Etolia y Arcanaina. En Etolia los rios son mas caudalosos, el mas importante es Aqueloo.
Grecia Poleponeso, zona montañosa con costas muy recortadas.Algunas antiguas regiones de la peninsula son: Acaya, Élide, Arcadia, Argólide, Laconia y Mesenia.
En la Grecia insular dejaron profundos cambios geológicos como las numerosas islas en los mares que enmarcan Grecia: el Jónico al oeste y el Egeo al este.
En Grecia colonial, los griegos de Asia menor ocupaban la franja costera.

lunes, 6 de abril de 2015

Defensa de las Lenguas Clásicas

"Apoteosis de Homero" de J. A. D. Ingres (Louvre).

La cuestión didáctica y científica relacionada con el estudio de esta area de conocimiento debe ocupar un papel relevante en la reflexión de todas aquellas personas que nos dedicamos a la docencia. Y ello es así porque el panorama actual no puede ser más preocupante y desazonador. No hace falta más que ver los planes de estudios de la ESO y del Bachillerato para confirmar este hecho. Aparte queda el atropello que supone amortizar estas plazas en el caso de que un profesor se jubile o le concedan traslado. El Griego y el Latín, como asignaturas, tienen una presencia cada vez más reducida, cuando, dada su relevancia para la formación integral de los alumnos, debería ser al contrario. Estudiar estas lenguas constituye un privilegio. Las consecuencias educativas no pueden ser más provechosas en muy diversos ámbitos: el propiamente cultural, el filológico (en sus vertientes lingüística y literaria), el historiográfico, el sociológico, el científico. Y, por supuesto, el político y el jurídico. Un ingente legado. «Nihil Graeciae humanum, nihil sanctum», escribió Marco Tulio Cicerón.

Ni los gobiernos del PSOE, antes, ni del PP, ahora, han hecho nada por su protección, amparo y defensa; antes bien, sus propuestas lo que han conseguido es devaluar estas materias y convertirlas en asignaturas accesorias y marginales. Lo que explica en parte -en gran parte, habría que decir- las carencias de los alumnos en el plano de la expresión escrita y oral; pues el aprendizaje y enseñanza de la asignatura de Lengua y Literatura Española se resiente de la falta de una base tan sólida. No dejemos de pensar en los estudios superiores. ¿Cómo se puede hacer un comentario filológico (o lingüístico), si no se dominan el Griego y el Latín? La pregunta tiene una fácil respuesta. Estos mismos problemas expresivos se manifiestan -salvo contadas excepciones-, igualmente, en los discursos de nuestros parlamentarios. Pobreza léxica, falta de recursos estilísticos, deficiencia en la oratoria, repeticiones, muletillas, desconocimiento de la sintaxis y problemas varios, que distancian a éstos de políticos de la II República como Niceto Alcalá-Zamora y Torres o Manuel Azaña; tan conocedores ambos de las lenguas clásicas, la literatura, la historia y fuentes bibliográficas, enriquecedoras de su vasta erudición. «Haec ego non multis scribo, sed tibi». 
Francisco Rodríguez Adrados ha hecho muchas gestiones y ha luchado con una fe inquebrantable por cambiar esta caliginosa perspectiva; mas tan loable esfuerzo no ha tenido éxito en los despachos. Nunca es tarde y, más aún, en estos tiempos de crisis, en los cuales los políticos deberían considerar las propuestas de los expertos, con la finalidad de mejorar un nivel de enseñanza tan bajo. «Si en vuestras estanterías no tenéis libros escritos por los antiguos escritores griegos, entonces vivís en una casa iniluminada», argüía Bernard Saw
La situación de las lenguas clásicas en la Universidad tampoco es halagüeña. Tienen cierta presencia en la titulación de Filología Hispánica; alguna, en la de Humanidades e Historia, por este orden; e insuficiente, en la de Estudios Ingleses. Además, las titulaciones de Filología Clásica tienen problemas para seguir adelante en algunas universidades -en Andalucía se imparte este grado en las universidades de Granada, Sevilla, Málaga y Cádiz- y cada vez son menos los licenciados (o graduados) en especialidad tan refulgente y mistagógica. Sin embargo, en Bélgica se puede llegar a estudiar en el instituto seis años de latín; en Alemania, Bulgaria, Hungría e Inglaterra, cinco; y en Italia, siete. ¡Qué diferencia con respecto a España y, dentro de ésta, Andalucía!
Ya en las cortes franquistas, el ministro José Solís Ruiz, «la sonrisa del régimen», defendió la supresión del latín -¡incluso en el Bachillerato de Letras!- Proponía que, de la misma manera que el griego, se estudiara solo -y exclusivamente- en las facultades de Filosofía y Letras. Para ello, en el debate, retó a Muñoz Alonso a que le señalara siquiera un ejemplo que demostrara la utilidad del latín. Concluyó su discurso con el enunciado ya conocido: «¡Menos latín y más gimnasia!». La réplica de Santiago Muñoz Alonso fue concluyente: «Sirve, señoría, entre otras cosas, para que usted pueda decir en español que es egabrense; o sea, natural de Cabra»
 La sociedad de nuestro tiempo no puede permitirse dilapidar un tesoro cultural tan mirífico. «Es una vergüenza que se les llame 'educados' a los que no estudian los antiguos escritores griegos», argumentaba François Rabelais. Las conclusiones no pueden ser más claras a la hora de tomar decisiones. La redacción de un documento para la defensa de las lenguas clásicas debe constituir una prioridad. Hora es de que una reclamación tan justa obtenga resultados positivos. Alguien dirá que los partidos políticos están en otros asuntos. Empero este no es menor, ni episódico. A pesar de que algunos representantes políticos, de forma nesciente, así lo consideren. «El primer paso de la ignorancia es presumir de saber», caligrafió con estilo propio Baltasar Gracián
 Amparar el patrimonio cultural que procede del manantial de la tradición grecolatina constituye un fin loable y digno de encomio. Los medios de comunicación deben contribuir a ello. La historia de los estudios de filología clásica en España -en Andalucía cintilaron, sobre todo, en las universidades de Granada y Sevilla- no ha podido ser más coruscante y fúlgida. Por ello mismo, no podemos olvidar aquella frase de Goethe: «Grecia es para la humanidad lo que el corazón y la mente para el humano». Frase o enunciado que en los hexámetros de los textos adquiere pleno sentido. Sobre todo, por la universalidad del concepto en la armonía semiológica del pensamiento. «Sin los estudios griegos no hay educación»Leo Tolstoi dixit. ¿Es capaz la España (con especial referencia a Andalucía) del siglo XXI de hacer oídos sordos a un argumento tan ínclito y admirable? Estar en la inopia (o en Babia) no es precisamente la respuesta. 

(*) Manuel Peñalver es catedrático de lengua española en la Universidad de Almería.